martes, 12 de febrero de 2013

OTROS LUGARES (Salamanca, Valencia y Albarracin)

El día 16 de Agosto de 2004, día del cumpleaños de Evita nos marchamos hacia San Martín del Castañar a comer, se trata de un pueblo sito en Las Batuecas, nombre que comprendes cuando circulas por sus carreteras ya que son de difícil tránsito. Llegamos y tras dar una vuelta comimos en La Posada de San Martín, donde habíamos comido 6 años antes, la verdad es que lo vimos bastante cambiado en cuánto calidad y cantidad de comida, pero estuvo bien, volvimos a pasear y nos hicimos fotos en su peculiar plaza de toros y en sus bonitas calles.
Nos marchamos hacia Salamanca, maravillosa ciudad, nos instalamos en una suite del Hotel NH Palacio Castellanos; era precioso, se trataba de un palacio construido entre los siglos XV y XVI justo enfrente de la iglesia de San Esteban, con un espléndido patio interior que a su vez hacía de recepción.
Tras dejar las cosas en la habitación, nos dirigimos a la Catedral Nueva y Antigua, pagamos nuestros 3 € para entrar en ésta última y visitamos las capillas de Talavera , donde se celebraban misas según el rito mozárabe y en la que había una extraña verja en el suelo, la capilla de Santa Bárbara donde se obtenía el grado de Licenciado, la capilla Anaya con su silla para transmitir la sabiduría del obispo al estudiante que al día siguiente se examinaría y donde mis hijos se sentaron.

En ésta capilla había una sepultura de la sobrina del obispo y su marido, muy bonita, también un órgano de los más antiguos de Europa. Salimos y por otro 3 € más nos subimos a la Torre de Catedral para pasear por sus cúpulas, yo no pude salir por el corredor interior de la Catedral Nueva situada a unos metros del suelo por mi mal de altura, por ello mi hijo Enrique se quedó conmigo, sorprendido de lo que me temblaban las manos.
Al salir visitamos El Mercado del Estudiante; una tienda especialmente para universitarios, allí se vendían cosas relacionadas con la Universidad; yo me compré la insignia de Medicina para mi bata de trabajo, la tienda era preciosa; se encuentra precisamente a la salida de La Catedral. Cenamos en un Restaurante rápido un plato combinado y nos fuimos a nuestro maravilloso Hotel.
A la mañana siguiente fuimos a despedirnos de Salamanca y ésta lo hizo de nosotros con una fabulosa lluvia, nos metimos en el coche y llegamos a otro clima distinto tras varios Kilómetros llegamos a Valencia.
Allí nos estaban esperando Enrique y su novia Carmen junto a los dos hijos de aquel, tras la cena, planeamos ir al día siguiente al Oceanográfico y así lo hicimos.
Hacía un calor terrible y eso en Valencia con humedad se lleva mal. Visitamos las instalaciones, era bonito pero esperábamos algo más, hicimos un descanso para comer. Al estar todo lleno decidimos hacerlo en la playa y luego volveríamos. Comimos en la playa de Las Arenas en el Restaurante La Pepica, nos prepararon un arroz a banda. Volvimos al Oceanográfico y tras la saturación de peces, focas, tiburones, delfines y otros animales marinos nos fuimos a cenar a un Restaurante Italiano.
Al día siguiente fuimos a la Playa de Xeraco a visitar a Irene y su familia, pasamos allí el día, los niños fueron a la playa.

Dimos por concluida nuestra visita a Valencia. Decidimos terminar nuestras vacaciones de verano comiendo en Teruel, en la Plaza del Torico, en un restaurante no muy afortunado, paseamos por un poco por la ciudad,y los niños compraron unas postales.
Nos dirigimos a Albarracín, patrimonio de la humanidad desde 1961, situado en una colina de los Montes Universales. Albarracín es una ciudad medieval, cuyo nombre se lo debe a sus antepasados árabes, caracterizada porque el trazado de sus calles sigue el emplazamiento geográfico, es decir, todo son cuestas y más cuestas, pero en cada subida hay algo bonito de ver: el Palacio Episcopal, La Plaza Mayor, la iglesia de Santa María, la Catedral, la muralla y arriba del todo el Castillo e incluso“Casa Santiago”,donde Enrique se hizo una foto.
Nos marchamos de allí satisfechos, habíamos terminado nuestras vacaciones y de paso comprobamos, que Teruel también existe pese a sus pésimas carreteras.