El día 23 de Junio de 2009 comenzamos nuestra aventura hacia la Costa Oeste de Estados Unidos, nuestro plan era: Madrid-Atlanta-San Francisco-Lago Tahoe-Yosemite-Las Vegas-Gran Cañón del Colorado-San Diego-Ensenada (México)-Los Angeles-Monterey-San Francisco-Nueva York y así lo hicimos.
Salimos de la Terminal 1 de Barajas con dirección a Atlanta (8.44 horas de vuelo), el viaje lo hicimos con Delta air lines, fue estupendo, por lo entretenido: comida, bebida, películas y juegos.
Al llegar a Atlanta permanecimos dos horas, esperando la salida hacia San Francisco, como peculiaridad debíamos coger las maletas de una cinta y llevarlas nosotros a la cinta de enfrente donde un negro muy grande las cargaba en ésta, al parecer eso sólo ocurre en USA en 2 ciudades: Menphis y Atlanta , el vuelo a ésta ciudad fue de 5 horas más . Al llegar al aeropuerto tomamos un taxi con conductor jordano, nos llevó hasta El Hotel Westin San Francisco Market, situado junto a ésta calle. El Hotel estaba fenomenal nos fuimos paseando por Market st, una calle sembrada de banderas gays, cenamos en un McDonald muy pequeño situado en ésta calle y de allí nos fuimos a dormir ya que el Jet-lag pudo con nosotros.
A la mañana siguiente desayunamos en Gran D´Or también situado en Market St y de allí fuimos andando hasta Union Square, la plaza donde se encuentra Tiffanys y Macy´s , luego a través de todas las calles empinadas de San Francisco, llegamos a la famosa calle de Lombard, la calle más sinuosa de Estados Unidos, la parte más alta de ésta está constituida por ocho tramos que un propietario ideó para reducir los 27º de pendiente que presentaba la calle, en el nº 900 de Lombard vivían los personajes de Vértigo de Hichtcock. La vista desde éste tramo es impresionante, desde aquí se puede ver la isla de Alcatraz.
De Lombard St nos marchamos a Fisherman´s Warf o Muelle del pescador, una zona muy turística de San Francisco, pero agradable, en el muelle 45 se encuentra un submarino de la 2º Guerra Mundial que se puede visitar, en el muelle 39, están los leones marinos apiñados en tablas flotantes de madera, había muchas, pero los animales, se empeñan en estrujarse unos contra otros en unas pocas, algunos descansan boca arriba y parecen sonreír al sol, hacían un ruido ensordecedor, como si ladrasen, graciosos los sea lions...
Desde aquí se divisa Alcatraz o La Roca, prisión federal hasta 1963, se intentaron varias fugas, pero todos murieron en el intento, en ésta prisión estuvo preso Al Capone, fue cerrada en 1963, por el alto coste que suponía su manutención. Para comer, dimos una vuelta por los puestos de marisco, donde la especialidad es el cangrejo dungeness (símbolo de la zona) y elegimos clam chowder una sopa de almejas con patata preparada en un tazón de pan de masa madre, único ya que está preparado con el clima peculiar de California (humedad), el pan se llama Sourdough bread y es un poco agrio y contundente, las chicas nos decantamos por un bocadillo de gambas de la bahía, todo esto comimos en Boudin, una especie de supermercado-restaurante..
De allí volvimos caminando de nuevo a Market st, compramos en una cadena llamada Marhalls, unas zapatillas Converse a Eva a muy buen precio (19 dólares), luego en Macy´s Eva se compró unas gafas de Liz Claiborne y yo una crema de Clinique, tras el intenso día compramos fruta y yogures y nos lo comimos en el Hotel, admirando la espléndida vista de San Francisco que se contemplaba desde la habitación.
El día 25 de Junio nos levantamos desayunamos en Loris Dinner situado en Powell St, un típico dinner estilo años 50, donde nos hacíamos con unos huevos con bacon para empezar la jornada y de allí fuimos caminando hacia un Best Buy donde compramos un navegador que el vendedor nos aseguró tenía mapas para Europa a través de la web y nos era necesario para el viaje que teníamos planeado, de allí caminamos hacia el barrio de Misión, un barrio latino, donde se encuentra la Mision Dolores, fundada por fray Junípero Serra, un fraile mallorquín que nació en Petra.
Pasamos también por el ayuntamiento, presidido por una gran cúpula y varias banderas gay ya que aquí fue asesinado Milk, artífice del reconocimiento de los derechos de los gays y desde entonces, la ciudad se engalana con las banderas con los colores del arco iris.
Desde allí llegamos caminando al Barrio de Castro, el barrio gay por excelencia, me pareció muy discreto y agradable, comimos en un burger donde nos atendió un chico brasileño, gay, por supuesto y además en español. Mientras comíamos allí nos enteramos de la muerte de la actriz Farrah Fawcet, debido a un cáncer de colon, esto me hizo recordar que no debería incluir éste tipo de comida en nuestra dieta...aunque en el menú de éste restaurante se ofrecían hamburguesas de champiñones y de aguacate.
De allí seguimos caminando y llegamos a Alamo Square, hacía mucho aire, como siempre, por ello estuvimos un rato sentados en el parque, desde allí, en la zona más alta contemplamos de un lado el skyline de San Francisco y de otro las casas victorianas alineadas, típicas de éste barrio. Caminamos hacia Union Square, paramos en un Starbuck café y de allí, volvimos a comprar sándwiches y fruta y acabamos en el Hotel donde nos enteramos atónitos de la muerte de Michael Jackson, le costó demasiado caro querer dormir… El día 26 cogimos en Union Sq, un ticket que nos permitía subir en Metro, tranvía y autobús.
Tomamos un Cable-car (tranvía), en Powell st hasta Fisherman´s Warf, de allí tomamos dos autobuses que nos llevaron al pié del Golden Gate Bridge: impresionante, parecía una pintura, estaba encuadrado por una especie de niebla, que resaltaba aún más el color rojo de su pintura, el Golden Gate no es el puente más grande de San Francisco, se construyó entre 1933 y 1937, mide 1280 metros de longitud y está suspendido entre 2 torres de 227 metros de altura cada una.
Comenzamos a cruzar a pié el puente, pues dispone de carril de peatones y de bici, pero al llegar al primer pilar, Enrique hijo y yo, nos dimos la vuelta, pues no aguantamos la altura, el Golden gate, fue la puerta dorada de entrada a San Francisco, en tiempos de la Fiebre del Oro, éste puente une la ciudad de San Francisco con Sausalito, ciudad costera y turística.
Cuando volvieron Eva y Enrique tomamos el autobús que nos llevó hasta Fisherman´s Warf. Decidimos comer sentados junto al mar en un banco, tomamos fish and chips, también calamares y de nuevo clam chowder, eso sí rodeados, por no decir acorralados por alcatraces, que estaban al acecho por si se te caía algo de comida.
Terminamos de comer y paramos junto a un pintor callejero, le pedimos que nos hiciera una caricatura a Enrique y a mí, con un dibujo del Golden Gate, en mí destacaba mi pecho y de Enrique su frente.
Decidimos tomar de nuevo el tranvía que nos hizo esperar más de 1 hora, nos llevó a Market St, donde tomamos otro que nos trasladó a Van Ness St, de aquí fuimos caminando hacia el Ayuntamiento, donde cogimos el Metro y nos llevó hasta la estación de Embarcadero, desde donde se divisa el Bay bridge Oakland que fue construido en 1936, es un puente con 3 pilares, de color blanco y comunica San Francisco con Oakland, es más largo que el Golden Gate, pero no más bonito.
De allí fuimos caminando por la ciudad financiera hasta nuestro Hotel, pero antes volvimos a comprar en Walgreens (como siempre), cena para tomar en el Hotel y seguir disfrutando de las vistas.
El día 27 desayunamos en Market St, en una terraza, donde comimos un bocadillo de huevo y jamón, los dos Enriques se dirigieron al aeropuerto para coger el coche que habíamos alquilado a través de internet a la agencia Dólar, mientras Eva y yo nos fuimos de compras a Macy´s y por Powell St. Llegaron por fin con un Dodge Caliber rojo, colocamos nuestro navegador y nos dirigimos hacia la ciudad de Sacramento. Me gustó mucho san Francisco, pero si tengo que citar un inconveniente es el frío que hace, debido a las corrientes del Pacífico, siempre hace aire y fresco, aunque la temperatura a lo largo del año, sea la misma, como dijo Mark Twain: “el peor invierno que he pasado fue un verano en san Francisco”. Salimos de la ciudad a través del Golden Gate, pero como no nos habíamos familiarizado con el navegador, lo atravesamos tres veces, lo curioso es que para entrar a San Fancisco te cobran 6 dólares, pero no para salir.
Paramos en Sausalito, merece más la pena las vistas que se divisan hasta llegar al pueblo que el pueblo mismo, es una población muy turística, con ambiente de playa, sus barcos, etc…En el camino comimos en un restaurante americano llamado Texas roadhouse ( situado en Fairfield), donde los empleados nos amenizaban bailando típicos bailes americanos y se disculpaban si se iban a su casa por cambio de turno y además nos presentaban a su sustituto.
Al entrar nos preguntaron si era la primera vez que estábamos y la pregunta era para explicarnos si conocíamos los cortes de la carne para pedir el Steak, curioso... De allí nos marchamos a Sacramento, capital del Estado de California, entramos en una ciudad desierta por el calor que hacía, donde lo que más recuerdo es su puente amarillo y su parlamento con su cúpula, Sacramento es más pequeña que las otras ciudades importantes de California, como Los Angeles, San Diego, san Francisco o San José. Nos marchamos, por lo inhóspita que nos pareció la ciudad y de allí nos dirigimos a South lake Tahoe, la ciudad que nos acogió en nuestra visita a Lago Tahoe ..
El lago Tahoe se encuentra entre los estados de Nevada y California, sus aguas proceden del río Truckee y tiene un diámetro de 114 kilómetros y una profundidad máxima de 501 metros, sus ciudades más importantes a su alrededor son además Carson City (capital del estado de Nevada) y Tahoe City . Llegamos al Motel 6 , a la habitación 239, el motel 6 es un motel muy sencillo, limpio y con servicio de lavandería que aprovechamos para hacer nuestra colada, dimos un paseo por los alrededores, pero todo estaba muy solitario, por lo que decidimos cenar en Taco Bell, una cadena de restaurantes mexicanos, muy barata y con bastante éxito en estados Unidos.
A la mañana siguiente desayunamos en Carrow´s, un restaurante venido a menos, decorado con fresas de papel, cogimos el coche y rodeamos los 114 kilómetros de costa del lago, en las zonas donde la carretera se elevaba sobre el lago, las vistas eran espléndidas, en una ocasión paramos y entablamos conversación con un profesor americano que había estado estudiando en Córdoba, menuda casualidad, teniendo en cuenta que Enrique es de Córdoba.
En la parte de Nevada, había muchos casinos y capillas para matrimonios rápidos (24 Horas), incluso en el término colindante de California. Compramos en Safeway la comida (por menos de 6 dólares, puedes comer comida caliente) y dimos cuenta de ella a orillas del lago. Más tarde compramos en Railwai´s, merienda. Intentamos bañarnos en el lago, pero ni fue posible (no había ‘para cambiarse, no nos gustaba…), así que decidimos ir al Motel y bañarnos en la piscina de éste. Siguiendo las recomendaciones de nuestra guía de bolsillo nos fuimos a cenar a Temp´s Villa Roma, un restaurante italiano, muy americano, la señora que nos acogió tras consultar nos sentó en una mesa, había buffet de ensaladas y la cena se nos sirvió en un periquete, cuando estábamos con los primaros, vinieron los segundos, entendimos rápidamente por qué; iban a cerrar, pagamos los 67.80 dólares de la cuenta y no dejamos un centavo de propina, la próxima vez se lo pensarán si sentarte o decirte que está cerrado.
El día 29 de Junio tras una intensa búsqueda para encontrar un ordenador conectado a internet, encontramos el Grossy Hot Café, un café regentado por un sudafricano blanco, que estaba encantado de vivir en ésta parte del Mundo, el coste de la conexión fue la compra de 2 cafés que nos tomamos. De las claras aguas del Lago Tahoe, nos marchamos a Oakhurst, a las puertas del Parque Nacional de Yosemite, antes atravesamos varios pequeños Parques Nacionales, como Bear Valley (estación de esquí) y 3 Trees.
En Mosquito Lake, Eva tenía ganas de ir al baño, paramos en unos WC anunciados en la carretera, abrimos la puerta y nos encontramos una taza sobreelevada, levantamos la tapa y en el fondo se veía el suelo del monte y un hermoso ratoncillo de campo que habíamos pillado en ese momento, pasando por allí, curioso…El entorno era muy bonito, poblado de coníferas y con un Camping para disfrutar plenamente de la naturaleza, paramos en un Market y allí compramos unos bocadillos a la carta que confeccionamos en un cuaderno que nos daban, nos los tomamos sentados en estos preciosos parajes. Siguiendo nuestro camino llegamos a Contonville, una ciudad cerca de Mariposa, cuyo paisaje es el mismo que vemos en las ciudades de las películas del Oeste, llegamos al Visitor Centre a las 17.15, y cerraban a las a las 17.00, pero la señora que lo atendía, nos abrió, fue muy amable con nosotros, dándonos toda la información que necesitábamos acerca de Yosemite.
Llegamos a Oakhurst y nos alojamos en Oakhurst Lodge, un motel muy acogedor que tenía internet gratis (increíble), piscina e incluía desayuno con tostadas, zumo, café y bollitos, la habitación estaba muy bien, contentos nos fuimos a cenar a Pizza Factory, donde probé por primera vez la pizza con pesto y tomates secos, original y rica.
El día 30 de Junio comenzamos nuestro camino hacia Yosemite, comprando unos bocadillos en Subway, preparados por una señora muy parlanchina, cuando salimos comenzó a llover, hicimos los 80 kilómetros que nos separaban del Parque en coche y bajo la lluvia, llegamos y pagamos los 20 dólares que cuesta por coche y aparcamos en Wawona, junto a la tienda de regalos, allí compramos unos impermeables de capa muy amarillos. Yosemite es un Parque Nacional de 3000 kilómetros cuadrados, la gran mayoría de la visita al parque se realiza en el Valle de Yosemite, flanqueado por los picos de El Capitán y el Half Done.
Tomamos el autobús gratuito que no llevaba a Mariposa, donde se encuentran las Secuoyas gigantes. Mi hijo se quedó muy preocupado por si los osos se comían la comida que dejamos en el coche, ya que las guías avisaban que no debíamos dejar comida dentro del coche y nosotros lo hicimos. Anduvimos en total unos 12 kilómetros y contemplamos acompañados todo el camino por una familia japonesa el paisaje jurásico (al menos lo parecía) de las secuoyas gigantes que a veces hacían formas caprichosas, como el Túnel Tree o raíces gigantes caídas, también está el gigante Grizzly de 2700 años. Yosemite se encuentra en Sierra Nevada, existen 5 zonas diferenciadas por el parque, pero casi todo el mundo visita Yosemite Valley, debido al cambio climático, han desaparecido varios de los glaciares que tenía el parque, el parque está regado por el río Tuolumne y Merced.
Después de la visita a las secuoyas, volvimos a Wawona donde nos tomamos nuestros bocadillos (que no se comieron los osos) a orillas de un lago, junto a las ardillas, Steller´s jay (pájaros azules) y cuervos negros que parecían pollos. Terminamos y con nuestro coche, llegamos a Glacier Point, donde se encuentran las cataratas de Yosemite , las más altas de Norte América y El Capitán, contemplamos el paisaje desde una especie de escenario con escaleras, fue precioso y a mí lo que más me gustó del Parque. Durante todo el paseo, te advierten que no des de comer a los animales, para mantener la vida salvaje. En uno de los trayectos en coche, al lado de la carretera, contemplamos, una manada de ciervos. Nos marchamos escuchando Viva la vida de Coldplay, besos Yosemite…Llegamos a Oakhurst y cenamos en Pizza Factory de nuevo.
El día 1/07/2009, dejamos Oakhurst y emprendimos nuestro viaje hacia Las Vegas, cambiamos de paisaje , atravesamos el desierto de Mojave, sembrado de árboles Joshua, muy abundantes en éste desierto, sólo se encuentran en Norteamérica, en los Estados de Arizona, Nevada, California y Utah, puede llegar a medir hasta 13 metros y su nombre se lo debe a los mormones, por la forma del árbol, asemejándose a Josué clamando al cielo.
Paramos a comer en un dinner estilo años 50, con forma de tubo a 200 kilómetros de Las Vegas, llamado Penny´s Dinner, hacía un calor terrible cuando salimos. Paramos en un Outlet a 60 kilómetros de Las Vegas, donde los precios de las firmas americanas tenían precios razonables, de allí nos dirigimos a Las Vegas.
El Hotel era el Excalibur, un hotel con forma de castillo con los tejados en rojo y azul, con 4000 habitaciones, era enorme, con varias tiendas y varios restaurantes; a parte del inmenso casino que dominaba el hall, cuando entras tus oídos se ocupan por una extraña música que es la unión de todos los tonos musicales que emiten las máquinas tragaperras, a mí me sugería como la música de un amanecer…, nada más llegar y cuando nos disponíamos a hacer el checking, nos abordó una señorita encantadora para llevarnos a un señor, algo menos encantador, cuyo objetivo era convencernos para acudir a cena y espectáculo llamado Tournament of kings, al parecer es un espectáculo medieval, donde hay batallas de señores, doncellas y como atractivo comer con las manos, el caballero en cuestión vio que a mí no me gustó y en Las Vegas mandan las mujeres, por lo que desistió en su intento.
Tomamos posesión de la habitación y fuimos a dar una vuelta por la strip, bajo un calor de justicia, aunque ya era de noche. La strip es una sección de aproximadamente 6.4 kilómetros de Las Vegas Boulevard, 18 de los 25 hoteles más grandes del mundo, se encuentran en ella, el espectáculo de neón es impresionante, Hotel París, Venetian, Nueva York, MGM, Luxor, Bellagio, Cesar´s… después de caminar un rato, volvimos a nuestro hotel y cenamos en Manchúwok, uno de los numerosos restaurantes del Hotel, por supuesto comida china.
El día 2 de Julio comenzamos el día desayunando en un restaurante mexicano de la strip llamado Salsa Cantina, donde tomamos huevos, jamón y patatas, después cogimos 4 billetes para el autobús llamado the Deuce (“jale la manija roja”) que por 7 dólares, puedes subir y bajar las veces que quieras por la Strip, así lo hicimos primero fuimos hasta Fremont St al Norte de Las Vegas, donde se encuentran casi todas las capillas para casarse y un centro comercial que aloja el famoso cow-boy que daba la bienvenida a Las Vegas antiguamente.
A la vuelta visitamos primero el Hotel Stratosphere, que imita la Torre de la televisión de Seattle y del que cuelga en su punto máximo un pequeño parque de atracciones a 300 metros del suelo, el Hotel París, donde el casino tiene un auténtico cielo azul, existe una torre Eiffel, donde se puede subir, mitad del tamaño de la original, también un arco del triunfo, bistrots, y el propio edificio del Hotel es el palacio de la Ópera de París, luego visitamos el Cesar´s Palace, lujo romano, un poco exagerado, con tiendas de lujo y un espectáculo llamado La aventura de Atlantis, con muñecos articulados.
El Hotel Venetian, donde había un altar a Michel Jakckson y en el segundo piso tiendas con canales, gondoleros cantantes incluidos, impresionante!!, comimos en el Venetian, en un patio donde había numerosos restaurantes variados, Eva y yo comimos un combo de seafoods, cuando estuvo listo, nos avisaron a través de un aparato de bolsillo que vibraba y emitía una señal luminosa. Acabamos nuestro paseo en el Hotel Bellagio, decorado el Hall con flores que hacían preciosas figuras, el techo también eran flores, pero de cristal, había una noria decorada igualmente, pero lo más espectacular, estaba fuera del Hotel, en su lago, donde cada media hora, hay un espectáculo de agua y música, donde el agua se movía al compás de la música, parecían bailarinas moviendo su brazos, era conmovedor y espectacular!.
De camino pasamos por el Flamingo, primer casino-hotel de Las Vegas, creado por un mafioso, el cual no se podía imaginar lo que sería Las Vegas años después, compramos fruta y bocadillos en el Walgreens y nos lo tomamos tan ricamente en el Hotel. El día 3 de Julio, decidimos pasarlo en el Hotel de descanso, para ello contratamos el “all you can eat”,te ponen una pulsera y puedes entrar en el buffet, todas las veces que quieras y comer todo lo que quieras más las bebidas, menos las alcohólicas, el precio eran 25 dólares, por persona.. La mañana la pasamos en la piscina espectacular del Hotel, con jacuzzi de agua caliente, cascadas, tiendas con TV y aire acondicionado que se alquilaban, todo estupendo.
Conocimos a nuestro compañero de hamaca que era de Miami (descendiente de cubanos) y charlamos un poco con él, en español. Por la tarde, nos fuimos al Outlet Premiun, situado dentro de Las Vegas y compramos varias cosas de ropa , de allí, nos marchamos a Freemont St, donde por la noche en el techo del centro comercial, comenzaba un espectáculo de luz y música indescriptible, todo ello dedicado a la música del año 1969 (Wostoock), con himno de USA tocado por Jimmy Hendrix incluido, no olvidemos que al día siguiente era la fiesta nacional.
Cenamos en el Buffet, fuimos a la habitación y dejamos a los niños, nosotros nos bajamos al casino, donde nos sentamos en uno de los bares, justo enfrente del escenario donde actuaban The Klique band, un grupo de Hawai, compuesto por una chica, dos hermanos y dos componentes más (aunque uno de ellos, el batería, estaba oculto tras un panel, probablemente porque no era del grupo). La chica se disfrazó de Britney Spears, Tina Turner y las imitó cantando, hubo una persona del público que subió al escenario y cantó una canción en homenaje a Michael Jackson, luego Ramón, uno de ellos, se disfrazó de Prince y de Elvis Presley , cuando estaba de ésta guisa, bajó las escaleras y tras dirigirse a varios clientes , reparó en nosotros, primero me preguntó como me llamaba y de dónde era, pidió un aplauso para España y tras juguetear conmigo con papel higiénico (un poco tonto, la verdad), se sentó en las rodillas de mi marido, coqueteó con él y tras advertirle le dio un beso en los morros, perplejos, nos preguntamos por qué en ese momento no llevábamos cámara de fotos, luego hablamos con él y nos dijo que lo solicitáramos por la web de ellos, así lo hicimos pero no nos llegó nada.
Tras acabar nuestra consumición nos jugamos unos dólares (3) en las máquinas tragaperras, no nos tocó nada…dimos una vuelta por las mesas y reparamos en un chica espectacular que bailaba en una barra, vimos que repartía collares muy vistosos, por lo que nos paramos, a ver si nos caía alguno y así fue, la chica me miró, me señaló y me pidió que moviese las tetas y los hombros en un gesto muy bailarín, así lo hice y me tiró un collar azul que después regalé a mi hija.
Contentos nos subimos a la habitación donde nos esperaban nuestros hijos, nos preguntaron si habíamos bebido ya que no parábamos de reír, contestamos que no, sólo estábamos borrachos de risa y alegría, era Las Vegas….todo espectáculo!.
El día 4 de Julio, día de la fiesta nacional de USA, salimos de Las Vegas en dirección a Williams, en el estado de Arizona, para visitar El Gran Cañón del Colorado.
De camino hacia la ruta 66 y a 48 kilómetros de Las Vegas, pasamos por la Presa Hoover (en la cuenca del río Colorado), que delimita los estados de Nevada y Arizona, construida entre 1931 y 1936, bajo el mandato de Hoover, del que toma el nombre. La carretera que la rodea, es muy estrecha y con muchas curvas, por lo que había cierto atasco bajo un calor de justicia, paramos y vimos la enorme construcción del puente Puente Mike O’Callaghan-Pat Tillman Memorial, cuya próxima apertura está prevista para 2010, parece ser que éste puente, resolverá algunos problemas de circulación.
Paramos a comer en un restaurante llamado Country Pride, en la intersección entre la 40 y la 15, allí estaba también el sistema All you can eat, en éste restaurante vimos gente amish y un señor con un gran tupé que conducía un coche típico de los años 50. Llegamos a Williams, ciudad que se autoproclama como “Puerta del Gran Cañón”, Tiene algo más de 2800 habitantes y en ella se encuentra la estación de ferrocarril que conducía a Gran Cañón.
Nos alojamos en el Hotel Holliday Inn, dejamos nuestras cosas y fuimos a dar una vuelta por el pueblo, que estaba lleno de recuerdos de la mítica Ruta 66, había mucho ambiente, restaurantes con barbacoas y música country en directo, con cantantes espectaculares, cenamos en Pine Country Restaurante, decorado con muchas banderas norteamericanas (no olvidemos que era 4 de Julio), donde hacían unas patatas fritas espectaculares. Eva empezó a encontrase mal, comenzó con fiebre, aquejada de gripe A.
El día 5 de Julio, nos dirigimos en coche hacia el Gran Cañón del Colorado, desde Williams había 87 kilómetros, compramos unos bocatas en un Subway de una gasolinera cercana y llegamos a Gran Cañón.
Entramos por la zona Sur, paramos para ver la primera garganta, Enrique padre, se deslizó hasta una punta de roca donde se contemplaba, una garganta espectacular, y de repente le perdimos de vista, nos asustamos, estuvimos más de media hora sin verle, a pesar que llevaba un polo rojo, al final apareció tan contento...luego dejamos el coche en Market Plaza , anduvimos un kilómetro y medio , tomamos un autobús hasta Gran View Point, allí comimos los bocatas ante una gran vista con bebida que compramos en Market Plaza.
Las gargantas son espectaculares de color rojo, según le diese el sol, pueden llegar hasta una milla de profundidad (1.6 Km), hay formas de las rocas muy caprichosas, obra del viento y del agua del Río Colorado durante miles de años, nos gustó mucho, pero es más espectacular Yosemite. Cenamos en el Hotel y Enrique y yo nos marchamos a dar un paseo por Williams que no estaba tan animado como el Sábado, pero igual de agradable, compramos unos regalos...
El día 6 de Julio nos encaminamos hacia San Diego, nos separaban 850 km, el camino más largo del viaje, atravesamos desierto, el Joshua Tree Park y Palm Spring, comimos en Steak and Cake en la división de la 10W hacia San Diego, en la puerta del negocio rezaba: “Vaya con Dios”. Llegamos a la ciudad, nos alojamos en el Holliday Inn San Diego Dowtown Hotel, situado en 1617 First Avenue , dejamos nuestras cosas y nos dirigimos a Litle Italy, allí pudimos ver un gran mural pintado a tiza de “muchachas en la ventana “de Murillo, cuadro que habíamos visto un año antes en Washington. Cenamos en Flippy’s Pizza Grotto, un estupendo restaurante italiano, con una espectacular entrada para entrar, cuyo techo estaba sembrado de botellas forradas de esparto, nos costó 52 dólares con vino, contentos nos fuimos a dormir al Hotel.
Al día siguiente desayunamos en la 1º Avenida en Beach City Market, un local curioso, donde el encargado nos ayudó amablemente, en inglés y con el poco español que sabía, estuvimos dando un paseo y nos encontramos con un español de Sevilla, que nos indicó ir a visitar el puerto, así lo hicimos. El paseo fue muy agradable, había un viejo portaaviones ( san Diego, posee la mayor flota naval del mundo) que se podía visitar y tomar un refresco en su cubierta, un monumento a Bob Hope, compuesto por un grupo de soldados que le jaleaban en su actuación, que al parecer realizó el artista, para despedir a los soldados que iban a luchar a Corea.
Había unas estatuas gigantes de un marinero y una enfermera besándose, réplica de una foto de 1945 obtenida en Nueva York, tras la rendición de Japón en la 2º Guerra Mundial , nos hicimos una foto en la misma posición. Había restaurantes a orillas del mar, donde se podía elegir pescado para cocinar y comértelo allí mismo.
Compramos un seguro para pasar a México por 25 dólares. De allí nos dirigimos a Old Town San Diego, un reducto muy turístico del San Diego antiguo, lleno de restaurantes mexicanos, vestigio de la antigua ciudad española fundada por Fray Junípero Serra, hacia 1769. Cenamos en Café Coyote, situado en San Diego Avenue, al son de música mexicana.
El día 8 desayunamos en el mismo sitio que el día anterior y de allí nos dirigimos en coche a México. Pasamos la frontera, pertrechada de manera militar hasta los dientes, para evitar la inmigración ilegal hacia Estados Unidos, recorrimos 100 kilómetros hasta Ensenada en la Baja California, sin GPS, a través de la Costa del Pacífico. Ensenada es al parecer el municipio más grande del mundo en extensión territorial, es una ciudad turística y enfocada también al turismo farmacéutico: está llena de farmacias donde se venden con grandes carteles al exterior: Amoxicilina, Paracetamol, Ibuprofeno, con grandes ofertas, todo ello dirigido a los norteamericanos, claro. Comimos en Cantina El Corralito, tras superar los acosos de los otros restaurantes, que nos invitaban constantemente a entrar a su establecimiento.
Tomamos pescado a la plancha, muy rico, Enrique tomó quesadillas, que dejó casi todas, ya que estaba empezando a manifestarse la Gripe A que iba a padecer, la comida nos costó 40 dólares.
Volvimos a San Diego y lo hicimos pasando primero por Coronado, la zona es una de las más caras del condado de San Diego, se llega a través de la bahía del mismo nombre y aloja el Hotel Coronado, uno de los resorts más exclusivos del Mundo, donde se rodó la famosa película de Marilyn Monroe “Con faldas y a lo loco”. El Hotel tiene una edificación muy bonita con edificios coronados con torres redondas (estilo victoriano), data de 1888. Tras comprar cena en un Market, nos dirigimos al Hotel. El día 9 de Julio, tras desayunar donde siempre, nos fuimos al Centro comercial Horton justo al lado, donde había un sitio de Internet y allí reservamos una habitación en Los Ángeles en el Hotel Rainassance Montura Airport, en el 9620 del Airport Boulevard, un hotel de 4 estrellas, por 99 dólares la noche.
Recorrimos los 200 kilómetros que separan ambas ciudades por la autopista 5, nos acomodamos en el elegante Hotel, dejamos nuestras cosas y nos dirigimos ansiosos hacia Rodeo Drive, frente al exclusivo Hotel Beverly Wilhsire, donde se rodó “Pretty woman”.
Recorrimos Rodeo Drive, contemplando sus exclusivas tiendas, de allí nos marchamos a Hollywood, aparcamos y entramos en Hollywood Boulevard hacia el teatro Kodack, Teatro Chino, el Paseo de las estrellas, nos hicimos fotos, junto las firmas del teatro Chino, la estrella de Michel Jackson, las colinas de Hollywood, un sueño...estábamos en Hollywood!! .Cuando llegamos al coche, vimos una multa que nos habían puesto de 55 dólares y que nos llegaría a casa 2 meses y 14 días después, con la amenaza que si no pagábamos nos considerarían delincuentes, si volvíamos al país.
Tras la estupefacción, pensamos que nos lo habían robado, estábamos en Los Ángeles!, pero no: tras varias horas de investigación y con la ayuda de un taxista, Enrique descubrió que el coche, estaba en un depósito de grúa privado. Tomamos un taxi que nos costó 50 dólares, pagamos 243 dólares de la grúa y nos marchamos a relajarnos a Santa Mónica, con una enorme playa, un bonito Pier, comimos en Promenade, una calle peatonal, llena de músicos, el restaurante era un diner, con pésima comida. Nos fuimos al Dowton de la ciudad, intentamos entrar en el MOCA (museo de arte contemporáneo), pero ya estaba cerrado, lo hacía a las 17.30. Paseamos por la ciudad, estaba lleno de joyerías con diamantes (Dowton Historic), compramos unas camisetas de recuerdo. Volvimos al coche y nos dirigimos a Beverly Hills, visitamos Spadena House , como la casita de Hanzel y Gretel, llamada también, “la casa de la bruja”, una construcción de 1921, verdaderamente peculiar. También fuimos a la casa
donde vivieron Marilyn Monroe y Joe di Maggio en Palm St. Compramos comida en un market y cenamos en el Hotel, donde aparcamos con cierto miedo...
El día 11 de Julio, desayunamos en Inglewood, de camino a Monterey, ésta localidad es la sede de Los Lakers, desayunamos en IHOP (Internacional House Of Pancakes), tomamos un rico desayuno con huevos, acompañados, como no de pancakes. Pasamos por el estadio que estaba cerrado, nos dejaron pasar al recinto, que estaba vallado, pero no encontramos ninguna tienda, ya que Enrique quería comprarse una camiseta de Los Lakers. Salimos de Inglewood y nos dirigimos a Malibú, pasamos por el pico donde tenía su residencia el magnate Paul Getty, la peculiaridad es que su casa es una copia exacta de una villa romana de Pompeya, se encuentra a la derecha de la carretera, mirando hacia arriba.
Malibú posee enormes playas con las montañas enfrente, están llenas de surfistas y al parecer es el lugar de preferencia de las estrellas de Hollywood, por su proximidad de Los Ángeles, pero nosotros no vimos ninguna, nos cambiamos en un centro comercial próximo para ponernos el bañador y nos dirigimos a la playa, allí nos bañamos y los niños (papá incluido), se divirtieron un rato con el oleaje. Después nos cambiamos en un vestuario próximo que estaba terriblemente descuidado y sucio, verdaderamente nada que ver con las playas de España, con la arena cuidada, los vestuarios limpios y con varias duchas en la playa, aquí sólo vimos una fuera de los vestuarios.
Tomamos una cerveza en el pier, muy elegante, por cierto y nos dispusimos a recorrer los 518 kilómetros que nos separaban de Monterey, pasamos por San Luis Obispo donde tenía su residencia Randolph Hearst, el magnate emulado por Orson Wells en Ciudadano Kane; cenamos en un Denny’s a 100 kilómetros del destino.
Una vez en Monterey eran las 12.00 de la noche y no teníamos reservado ningún hotel, empezamos la búsqueda, era Sábado por la noche y los que no estaban completos, no nos cuadraba el precio, al fin encontramos uno llamado El Castell, con nombre catalán y dueños hindúes. El Motel, estaba bien, tenía piscina y lavandería, estaba limpio, decidimos quedarnos dos noches.
El día 12 de Julio comenzamos el día desayunando goffres y tostadas, que era lo que nos ofrecía gratis el Motel (el precio de la habitación incluía el desayuno), de allí nos marchamos a visitar Monterey (perdió la erre al hacerse americana), es una ciudad de unos 30.000 habitantes, situada a 200 kilómetros al Sur de San Francisco, es una ciudad californiana desde 1856. Llegamos al Fisherman’s worff , aparcamos y tras pasear por el lago que hay enfrente, dimos una vuelta por el muelle y el Fisherman’s worff: restaurantes, tiendas de recuerdos, lo de siempre, pero con mucho encanto.
Comimos en un restaurante unos fish and chips por 7.95 dólares cada uno. Una vez terminamos de comer nos marchamos a Carmel by the Sea, una ciudad de lujo, famosa por su ex alcalde, el actor Clint Eastwood, tranquila, con una playa muy bonita y tiendas lujosas, en la playa , situada en Ocean Avenue, fuimos testigos de la adoración que sienten los americanos por su ejército, cuando unos bañistas, pidieron hacerse unas fotos con unos soldados que paseaban por la playa, a la vez que le mostraban su admiración, subimos una calle donde Enrique se compró una bonita camiseta. Volvimos a Monterey paseamos por Cannery Row, la antigua zona de envasado de pescado y ahora consagrada al turismo, compramos una chapa de recuerdo en una tienda donde el dependiente hablaba español, más tarde compramos en Safeway la cena y nos dirigimos al Motel.
El día 13 de Julio, nos marchamos hacia san Francisco, un poco apenados porque se estaba acabando nuestro viaje a California, llegamos a San Francisco y dejamos el coche en un parking, situado al lado del Museo de Arte Contemporáneo, entramos en el Museo y compramos una lámina para nuestra colección de láminas de Museos del mundo.
Una vez que salimos de allí, nos dirigimos hacia Union Square, donde compramos en World of charms (Powell St), un colgante en forma de tranvía para la pulsera Pandora de Eva que más tarde perdió en Madrid, entre el gentío de Ikea. También visitamos Macy’s y algo compramos. Desde Union Square nos dirigimos de nuevo a China Town, compramos una maleta de mariquitas y unos pendientes para mi madre, contentos y tristes a la vez, nos marchamos, tras cambiar la maleta en el mismo parking, al aeropuerto.
La madrugada del 13 al 14 de Julio, la pasamos en el avión hacia Nueva York, el vuelo duró 4 horas 40 minutos. Una vez que llegamos a JFK, desayunamos en Mc’Donalds. Cogimos el Metro y en el andén hacia Manhattan, nos encontramos un tipo que era de Santo Domingo y que curiosamente conocía el personal y la residencia que estaba al lado de nuestra casa y que fue donde mi suegra pasó 1 año de su vida.
Por fin llegamos al Hotel Roosvelt, un bonito Hotel, con necesaria reforma en sus habitaciones, pero inmejorablemente situado, entre Avenida Madison y la 48, junto a Central Station, dejamos nuestras cosas en recepción ( a un portero muy avispado, pero tonto) y nos dirigimos ansiosos a pasear por Manhattan: visitamos Macy´s, donde me compré un vestido de Ralph Lauren, luego intentamos reservar una mesa en Marriott Markis de Times Square, en su restaurante The View, pero no era necesario, como nos explicó una amable señorita. Éste era un restaurante situado en la planta 48 de éste hotel, que es circular y rotatorio, donde cenamos Enrique y yo hace 16 años y donde las vistas nocturnas de Manhattan eran espectaculares.
Agotados y con un terrible jet-lag, nos dirigimos al Hotel, al darnos la habitación, nos acostamos para hacer una pequeña siesta...Nos levantamos algo recuperados y nos dirigimos a cenar a Junior’s, el mismo restaurante del año pasado, con las mismas raciones espectaculares y donde entiendes que un gran número de americanos pase de un IMC(indice de masa corporal) de 30.
El día 15 de Julio desayunamos en 19 Metro Market de la 45 th, un sitio agradable por su atención, desde allí, cogimos el metro y nos dirigimos a Central Park. Central Park linda por el norte con la 110th Street, por el oeste con la calle
Los tramos de estas calles que pasan alrededor de Central Park son conocidas normalmente con el nombre de Central Park North, Central Park South y Central Park West, respectivamente; aunque la Quinta Avenida conserva su nombre al pasar por el lado este del parque. Llegamos al Reservoir Jacqueline Kennedy Onassis, el lago más grande Central Park, también visitamos The Pond (literalmente La Charca), otro de sus lagos. A la altura de la 72th Street, frente al Edificio Dakota (donde vivía Jhon Lennon), se encuentra Strawberry Fields, erigido en honor de Jhon Lennon, asesinado cerca del edificio Dakota el 8 de Diciembre de 1980. Strawberry Fields fue inaugurado el día que hubiese sido el 45º cumpleaños de John Lennon, el 9 de Octubre de 1985, en presencia de su viuda, Yoko Ono y se trata de un paseo, coronado por el símbolo de la paz y la palabra IMAGINE y adornado por flores frescas .
Seguimos caminado hacia Greenwich Village, allí comimos en un Mc’Donalds, seguimos nuestro paseo por la 22, pasamos junto al Edificio Flatiron, que data de 1902 y a mí es uno de los edificios que más me gustan de Nueva York, pasamos por el Rockefeller Center donde había una manifestación de “abuelas contra la guerra de Irak”, hablamos con una de ellas que hablaba español y nos dijo que como sus hijos, estaban ocupados trabajando, ellos se encargaban de la protesta, contra ésta guerra injusta., me encantó el papel que tiene los jubilados en USA, lo mismo se encargan de una protesta como que se hacen cargo de un Visitor Center, de forma apasionada. También llegamos hasta China Town, donde estuvimos dando una vuelta, me gustó más el de San Francisco.
Nuestro paseo terminó en Little Italy, cenamos en Grand Italian Food Center, un restaurante llevado por sudamericanos y con un servicio de pena, caminando llegamos al Hotel.
El día 16 de Julio, era nuestro último día completo en Nueva York , desayunamos de nuevo en 19 Metro Market de la 45h, hicimos unas compras: justo enfrente donde desayunamos, se encontraba una tienda, con pósters muy bonitos, compramos uno (Boulevard Broken Dream’s), luego en Times Square, Enrique se compró unas deportivas (100 dólares). Dejamos todo en el Hotel y fuimos a pasear al puerto de Nueva York, allí se encuentra una enorme estatua que presidía el World Trade Center, estaba algo quemada, no podías evitar estremecerte al verla. Tomamos el Ferry gratuito hacia Staten Island, el paseo fue agradable, el barco era más grande que el año pasado, volvimos y recorrimos Walt Street, la Zona Cero, etc
Tomamos el Metro y llegamos al Hotel, donde nos pusimos guapos para celebrar nuestra última cena en Nueva York . Llegamos a Marriott Marquis, esperamos el ascensor panorámico que nos llevaba a la planta 48, donde se encontraba el restaurante The View, donde 16 años atrás disfrutamos de una cena inolvidable, mientras conocimos a unos españoles muy simpáticos, nos dio tiempo a charlar un rato, pues el funcionamiento del ascensor era complicado.
Llegamos al vestíbulo del restaurante y tras un rato de espera, nos recibió un caballero muy antipático que nos preguntó si tomaríamos Menú o carta, contestamos y nos condujo a una mesa, de forma muy escolarizada y autoritaria, nos asignó una que no nos gustó su ubicación, estaba en medio del comedor, por donde pasaba todo el mundo para coger la comida del buffet, además había una boda, pedimos cambio y nos respondió de mala manera que no había otra, así que decidimos marcharnos, pues no íbamos a pagar 64 dólares cada uno más tasas, con ese trato, aún a sabiendas que no teníamos otro plan, somos pobres, pero con dignidad, así que nos perdimos una cena con una vista de Nueva York a 360º, desde Times Square:, donde podíamos ver todo el sky line de Nueva York, aunque faltaba algo que había hacía 16 años: las Torres Gemelas.
Hace 16 años quisimos cenar en el restaurante de éstas Torres, llamado Windows of the world, pero se encontraba cerrado por el atentado que se produjo en 1993, nadie podía imaginar lo que ocurriría años después. Al desaparecer estos singulares edificios, el perfil de la ciudad cambió por completo y se echa de menos. Ahora era esto lo que se veía desde The View:
Un tanto mosqueados, bajamos al vestíbulo, preguntamos a la chica de recepción por más restaurantes y nos indicó algo extrañada ir a la calle 46, donde había muchos. Así lo hicimos y decidimos cenar en Lattanzi, un restaurante de origen judío, situado entre 361 West y 46 St, la cena fue muy agradable, el maître hablaba perfectamente español, lo había aprendido en Valladolid!, el mejor sitio para hacerlo. Encantados, nos fuimos caminando a Times Square, donde disfrutamos por última vez de las luces de neón de ésta singular plaza.
Nuestro último día , lo pasamos en la ONU, nos encanta ir allí, parece que es tu casa, en su pasillo, siempre te encuentras gentes de diferentes razas, vestimentas, lenguas, visitamos su tienda, donde venden productos de todo el mundo, nos quedamos otra vez con las ganas de contemplar la Sala de reuniones, pues la visita programada en español, era a las 16.00, nos teníamos que marchar hacia al aeropuerto.
Había terminado nuestro maravillosos viaje, nos había hecho olvidar todo lo desagradable que nos depara la vida por unos días, pero también todas las maravillosas sorpresas que esconde nuestro Mundo, viajar es maravilloso....

































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